El 11 de mayo de 2022, se publicaron los resultados y bases de datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2021 y es claro que aún existen muchos retos en materia de inclusión financiera en nuestro país.
Por ejemplo, destaca que en 2021, 67.8% de las personas de 18 a 70 años tiene algún tipo de producto financiero formal: cuenta de ahorro, crédito, seguro o afore, lo que equivale a 56.7 millones de personas, pero se observa que desde 2015 que el promedio de hombres con productos financieros es superior al de mujeres; lo que es más, de 2018 a la fecha se ha ampliado la brecha y para 2021 74.3% de hombres cuentan con algún producto vs 61.9% de mujeres (¡12.4% de diferencia!). El número de cuentas de ahorro también disminuyó en el periodo, así como el de las personas que tienen un seguro.
La encuesta no lo refleja, pero existe otro indicador relevante de la inclusión financiera, que aunque aún tiene muchos retos, ha mostrado avances tangibles en la última década: la aceptación de pagos digitales.
De acuerdo a cifras del Banco de México, en el país existen más de 27 millones de tarjetas de crédito y cerca de 147 millones de tarjetas de débito, es decir que hay más tarjetas que habitantes en la República. Y si bien hay muchas tarjetas de débito (más que en muchos países de Europa) el gran problema es que son muy pocos lugares donde se pueden utilizar. Comparado con países de Latinoamérica, México se encuentra en 9° lugar en penetración de pagos electrónicos, incluso por debajo de Colombia, Guatemala y Panamá.
Sin embargo, al revisar los datos de penetración y disponibilidad de terminales de punto de venta (TPVs) para recibir pagos con tarjeta, el avance en la última década se vuelve claro.
A partir de la introducción de la figura de agregadores de pagos en 2014 en México, empresas como Clip han demostrado ser particularmente eficientes para acercar nuevos productos y servicios a poblaciones que históricamente no habían contado con acceso a
servicios financieros. Las instituciones financieras tradicionales se enfrentaron a un problema de infraestructura para llevar sus servicios: en México solo el 76% de la población cuenta con acceso a una sucursal a una distancia menor de cuatro kilómetros y la gran mayoría de estas personas vive en zonas urbanas, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Mientras que, como lo señala la ENIF, el uso de sucursales disminuyó entre 2018 y 2021, los agregadores de pago han incrementado de manera sostenida el número de TPVs y la oferta de servicios que no requieren de una infraestructura física.
El éxito de Clip radica en atender a un segmento que históricamente había estado desatendido y hacerlo de una manera sencilla y eficiente para los usuarios. Los resultados son tangibles: la efectiva entrada de los agregadores al mercado mexicano ha generado un círculo virtuoso que ha derivado en un incremento en la adquisición de la banca, de 64 k terminales anuales del 2009 al 2014, a 121 k terminales anuales a partir del 2014.
Sin embargo, para incrementar la penetración de pagos electrónicos no es suficiente solo incrementar el número de TPVs disponibles para los comercios. Las empresas deben de trabajar en una oferta de valor que haga tangible para los comercios los beneficios de
recibir pagos digitales.
En Clip nos hemos comprometido a desarrollar productos y servicios que permitan a cualquier establecimiento diversificarse y aceptar todos los medios de pago además del efectivo. Nuestros dispositivos están diseñados no solo para aceptar todas las tarjetas, sino también para permitirle a nuestras y nuestros merchants tener un manejo más eficiente de su inventario, recibir el dinero de sus ventas cada 24 horas los 365 días del año, tener internet ilimitado incluido en la mayoría de sus dispositivos de cobro, ofrecer pagos a meses sin intereses y hacer recargas de telefonía celular (generándoles ingresos extra). Para enfrentar la pandemia se hizo evidente la necesidad de desarrollar tecnologías de pagos a distancia, y Clip habilitó también los pagos a través de vínculos de un solo uso que pueden enviarse por mensajes, redes sociales o correo, además de incluir tecnología contactless en nuestras terminales. Absolutamente todo ello, respaldado por un servicio al cliente (customer happiness) excepcional.
Durante la pandemia, las personas que empezaron a usar Clip en sus negocios reportaron un incremento en sus ventas de hasta 300%, y creemos que eso tuvo un impacto decisivo en su resiliencia y su permanencia en el mercado.
La industria fintech y los agregadores llevamos recorrido un largo camino y tenemos aún grandes desafíos por delante. Una industria disruptiva e innovadora necesita el acompañamiento de reguladores que comprendan el valor de la innovación, que entiendan que la expansión de industrias como la nuestra depende en gran medida de políticas públicas que promuevan su desarrollo. En este sentido, necesitamos un marco normativo que sea representativo de todos los participantes en el mercado y que promueva la sana competencia. Si logramos avanzar en este camino, la economía, las PYMES y toda la sociedad tenemos mucho por ganar.

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